jueves, 29 de enero de 2009

Tertulia Alcalá 96 - Homenaje a Leopoldo Alas

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Mañana viernes, a las 20.00, dedicaremos la tertulia de Alcalá 96 a rememorar la figura del poeta y periodista Leopoldo Alas, que falleció el pasado mes de Agosto. Dejo un poema de amor, porque era el amor por y para lo que él vivía.


lunes, 26 de enero de 2009

Antonio Gamoneda presenta Extravío En La Luz

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Como había anticipado en la entrada anterior, comienza 2009 con el libro del año, Extravío en la luz, de ese genio llamado Antonio Gamoneda. Como los milagros existen aunque escaseen, otro sagrado, nada menos que Juan Carlos Mestre, se ha encargado de hacer los grabados del libro, cuya portada es ya toda una declaración de intenciones de este heredero legítimo de Michaux y Blake. La editorial culpable es Casariego, que ya publicó el mágico El universo está en la noche, de Juan Carlos, entre otras joyas de la edición.

La presentación, el próximo miércoles 28 de enero, a las 20.00 horas en el Círculo de Bellas Artes, contará con la presencia además de Amelia Gamoneda, que ha escrito el preámbulo, y de Amalia Iglesias, que realizará la presentación.

De momento conocemos un poema del nuevo libro, el magnífico "Ha de llover", que dejo a continuación para leerlo muy reposadamente.


Hay sequía en la luz y la ceniza llora,
como mi madre, sin lágrimas.

Ha de llover.

Ha de llover hasta que se levanten los maíces sagrados y sea posible la celebración de la muerte.

Ha de llover.

¿Por qué no? ¿ Por qué no ha de llover
en la tiniebla intestinal y en las hirvientes médulas?

Ha de llover

en los niños frenéticos y en los adoradores nocturnos
y en los ancianos extraviados en la música.

Ha de llover

en el pensamiento y en la felicidad ensangrentada.
Ha de llover sobre esta piedra enferma
donde, en la noche, cunde un resplandor
procedente de astros inservibles.

Ha de llover,

tiene que caer la lluvia suavemente
sobre los suicidas del amanecer.

Ha de llover
en la superficie cristianizada por la industria. Tiene que llover
hasta que aúllen las alondras y,
bajo las catenarias, en Vega Magaz,
los ferroviarios se desnuden
y detengan la máquina que llora.

Ha de llover en la extremaunción
sacramentalmente perversa. Ha de llover
en el interior del hierro y en la furia negra
de quince niños guineanos y
quince niños prematuros.

Ha de llover con ternura
sobre las secretarias parturientas.

Ha de llover
sobre los jueces y los asesinos,
sobre los comandantes y las monjas.

Ha de llover en los prostíbulos
y en los ministerios invisibles
y en ciertas fístulas azules y
sobre las serpientes melancólicas.
Y las serpientes han de silbar tristemente
treinta melodías olvidadas. Son
reconocibles por su olor a sombra
y a sustancia inguinal. Dichas serpientes
silbarán en las cajas de ahorro
y en los urinarios y en las tumbas.

Sí, ha de llover: hoy es martes
especialmente. Hoy resucitan
los fusilados de Villamañán.

Ha de llover en las letrinas
notariales hasta que aparezcan los títulos
de la propiedad mortal y de la tristeza hipotecaria y
cien cartas de amor de Francisco Franco.

Ha de llover con dulzura sobre las niñas que abortan en octubre.

Ha de llover en la agonía de Jorge Pedrero y
sobre los visitantes lívidos.

Ha de llover en mis venas
y en mi desaparición. Causa analógica:
se sabe que los agonizantes son felices
rodeados de llanto.

Ha de llover con crueldad católica
sobre los huesos de Felipe Segundo
y de los Caídos por Dios y por España.

Agua para los prostáticos
y su dolor universal, agua también
para los sifilíticos y los curas.

Agua para los Borbones
y para los mendigos y las mujeres rojas
que gritaban los gritos amarillos
de mil novecientos treinta y seis.

Ha de llover.

Ha de llover en los pantanos
rebosantes (se dice) de fascismo y de
tristeza imperial. Se han encontrado
poderosas razones ecuménicas
para que llueva en los pantanos. Es
físicamente necesario a causa
de la prosperidad del incesto y
de los cuchillos olvidados en las iglesias. Ha
de llover.

Ha de llover, sí, pero no han de olvidarse
los manantiales del odio ni las acequias
secretas de los monasterios ni
la humedad de las sociedades anónimas.

Ha de llover jamás y siempre. Con
desesperación agraria. Ha de llover
hasta que enloquezcan los metales
y el sílice y las inmensas madres
del Barrio de la Sal.

Ha de llover ya.

¿Está lloviendo?
Sí, está lloviendo. Las madres
son blancas y locas.
Ya vienen
al penal y a los laboratorios
de la tortura.

Ya
están aquí las madres. Traen
fuego y amor.

¡Ah de la lluvia
sobre las madres!

Ya

el agua y el amor y el fuego cunden.
Ya están ardiendo sin escoria
con esperanza roja, ávidamente,
dulcemente, los juicios sumarísimos.

¡Ah de la lluvia!

sábado, 24 de enero de 2009

Franz Ferdinand's back

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Comienza bien el año. Gamoneda saca nuevo libro ilustrado por Juan Carlos Mestre, me muero por tenerlo en mis manos, y Franz Ferdinand saca nuevo disco. Después del all-out fiasco de The Killers con su tercero, mis esperanzas blancas se quedan de momento, en este primer mes, con los escoceses. Tampoco es que Ulysses me vuelva loco, pero he podido escuchar alguna canción más y el álbum promete. No será como el álbum homónimo, pero señores de Metrópoli, no son Radiohead.



Un recuerdo del pasado, de un festival inolvidable en todo lo artístico y especialmente recomendable: Glastonbury. Himno generacional. Otro. Porque vamos arrastrando generaciones.

martes, 20 de enero de 2009

Anne Sexton en El País. Por Javier Rodríguez Marcos

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"Mis admiradores creen que me he curado; pero no, sólo me he hecho poeta". La que se tenía que curar era Anne Sexton, que en la Navidad de 1956 vio por televisión un programa sobre el soneto y pensó: "Podría hacer eso". Como recordaría al final de su vida, hasta los 28 años "tenía una especie de yo enterrado que desconocía si sabía hacer algo más que salsas y cambiar pañales. Era una víctima del sueño americano".

Para Sexton, nacida Anne Gray Harvey (1928-1974), aquel sueño era una pesadilla. Tercera hija de un viajante de lanas que la maltrataba, se retrató a sí misma como "la no deseada, el error / que Madre usó para evitar que Padre / se divorciara". Cansada de un marido que también le pegaba y madre de dos hijas a las que pegaba ella, Sexton, marcada por un trastorno bipolar, había intentado suicidarse meses antes de descubrir la poesía. Como parte del tratamiento, su psiquiatra la animó a escribir.

Tres años más tarde de su "segundo nacimiento", Anne Sexton se matriculó en un curso de escritura que impartía en Boston el poeta Robert Lowell, que le enseñó, decía, no "qué poner en un poema sino qué dejar fuera". Allí coincidió con una brillante joven de 27 años que estaba a punto de publicar su primer libro y que trabajaba como secretaria en el Hospital General de Massachusets. Se llamaba Sylvia Plath.

A Sexton le duró toda la vida la fascinación por Plath, con la que se iba beber martinis al Ritz después de las clases. Cuando ésta se suicidó en 1963, Sexton escribió uno de sus poemas más famosos, La muerte de Sylvia, incluido en el libro Vive o muere, premio Pulitzer en 1967 y recién publicado en España por la editorial Vitruvio con traducción de Julio Mas Alcaraz. El libro, el primero de Sexton que se traduce completo al castellano, coincide en las librerías con la Poesía completa de Sylvia Plath (1932-1963), publicado por Bartleby en traducción de Xoan Abeleira a partir de la edición canónica del poeta Ted Hughes. En un par de meses el volumen ha agotado la primera edición, de 2.000 ejemplares, algo extraordinario tratándose de un libro de poesía de 700 páginas, un género en el que las tiradas se mueven entre los 500 y los 1.000 ejemplares.

Marido de Plath y censor de su obra en los años que siguieron a su muerte con el pretexto de proteger a sus dos hijos, Hughes llevó durante décadas el sambenito de haber provocado el suicidio de su esposa al dejarla por otra mujer. Muerta a los 32 años, Sylvia Plath se convirtió, con sus descarnados Diarios (Alianza), la novela autobiográfica La campana de cristal (Edhasa) y poemarios como El coloso y Ariel en una referencia en la literatura del siglo XX. Su peripecia vital y su lucha por encontrar un espacio propio como mujer, la convirtió además en un símbolo para el feminismo.

Matizado por libros como Cartas de cumpleaños (Lumen), del propio Ted Hughes, o Wooroloo (Debolsillo), escrito por Frieda, la hija mayor de ambos, el mito Plath llegó al cine con la película Sylvia, de Christine Jeffs, que en 2003 convirtió a Gwyneth Paltrow en la escritora y a Daniel Craig en su marido.

Fascinada por Sylvia Plath, Anne Sexton llegó a decirle a su médico: "Esa muerte era mía". Alcohólica, depresiva y embarcada en una montaña rusa de hospitales y amantes, ella misma terminaría quitándose la vida en 1974. Para entonces había revolucionado la poesía estadounidense con su tratamiento descarnado de cosas tan aparentemente poco líricas como la menstruación, el adulterio, el incesto o la masturbación.

Según Robert Lowell, maestro del confesionalismo, "Anne era más auténtica pero sabía menos. Sylvia aprendió de Anne". Para Viorica Patea, autora de Entre el mito y la realidad. Aproximación a la obra poética de Sylvia Plath (Universidad de Salamanca), "Sexton ansiaba el éxito, sobre todo el de Plath. Era muy teatrera. Anunciaba sus intentos de suicidio por telegrama. A Plath no le impresionó".

Para Patea, además, "la obra de Sexton es una biografía novelada, o poetizada. La de Plath, no. Si se leen sus poemas sin saber nada de su vida, se ve que han asimilado toda una tradición y que en ellos la muerte es un paso para la regeneración de un yo oprimido".

"Sylvia y yo hablábamos muchas veces y extensamente de nuestros intentos de suicidio, entrando en los detalles, con profundidad", escribió Sexton en una de sus cartas. ¿Es posible desligar la obra de un poeta de su biografía? Para muchos, ésta la reduce a una mera anécdota, por trágica que sea. Para José Luis Gallero, autor de una imprescindible Antología de poetas suicidas (Árdora) en la que Plath y Sexton comparten páginas con Mayakovski, Paul Celan y Cesare Pavese, es justo lo contrario: "Una muerte así aviva el deseo de saber los motivos que llevan a algunos poetas al abismo desde una obra de alto voltaje. Es una prueba de sinceridad". La propia Anne Sexton, con todo, avisó alguna vez sobre la literalidad de sus poemas: "Un escritor es alguien que con unos muebles hace un árbol. Todos los poetas mienten". Sólo algunos se matan.

lunes, 5 de enero de 2009

Anne Sexton en el suplemento cultural de ABC. Por Jaime Siles

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Asimilada al confesionalismo, Anne Sexton (1928-1974) participa de algunos de los rasgos de las tres etapas de este movimiento -una primera, encarnada por Lowell, en la que el yo funciona como historiador; una segunda, ejemplificada por Berrymann, en la que el yo se inmola como mártir; y una tercera, representada por Plath, en la que el yo se vuelve visionario-, pero su poesía no se inscribe por entero dentro de él. Lo que, según Lowell, más singularizó a Sexton fue poner «en palabras el drama de su propia personalidad», pero no al modo del confesionalismo sino mediante una inteligente y compleja desviación del paradigma de éste.

Los estudios biográficos han permitido conocer detalles de su infancia y su sexualidad que a veces pueden servir de base para entender determinadas referencias, pero no todas las claves de su compleja textualidad. Sabedor de las difucultades de interpretación que una obra como ésta entraña, Julio Mas Alcaraz incluye un apéndice con información sobre cada poema traducido y una muy documentada introducción que sintetiza el estado actual del conocimiento de la autora y la obra que, de manera tan responsable como meditada, traduce.

Triple influjo. Una clase magistral de I. A. Richards sobre el soneto, dada en la televisión durante la Navidad de 1956, fue su desencadenante: animado por ella, Anne Sexton -que todavía no firmaba así y que intentaba ser un ama de casa- empezó a asistir a distintos talleres de poesía, dirigidos por Holmes, Snodgrass y Lowell, que, de manera muy distinta influyeron en su creación. La influencia de los dos últimos es patente en «Imagen doble», pero su idea de la estrofa, del ritmo y de la rima proceden de Holmes. Este triple influjo no siempre concordante desarrolla en la poesía de Anne Sexton una posiblidad que supera la antinomia entre el impersonalismo de Eliot -que había tomado de Rimbaud- y el biografismo de los confesionalistas. Lo que Rimbaud había propuesto era la desaparición del yo elocutorio del poeta. Lo que Eliot proponía era que la poesía no fuera «expresión de la personalidad, sino un escape de ella». Según M. L. Rosenthal -el crítico que acuñó la denominación de esta tendencia-, la «poesía confesional» situaba «el Yo literal en el centro del poema». Lo que era tan poco novedoso como eliminarlo. Pero la novedad que el confesionalismo aportó fue la de atreverse a tematizar las disfunciones sociales del sistema, dando expresión formal a experiencias antes consideradas tabú.

Verdad emocional. Sexton comprendió que ni en Eliot estaba ausente el yo ni en los confesionales el yo constituía el único centro: fue aristotélica en hacer del yo un objeto de mímesis y en convertir el yo en una forma de ficción. Sus poemas mezclan ambos componentes: los procedentes de la experiencia real y los de la ficticia. Ella misma lo aclara: «Hay que distorsionar los hechos literales de la vida para presentar la verdad emocional». Coincide con Pessoa en que «todos los poetas mienten», pero esa mentira constituye un modo de verdad. Para ella -como para los confesionales- «la verdad poética es necesariamente autobiográfica», pero los hechos narrados no siempre lo son, y en sus últimos libros adopta máscaras no aceptadas por la sociedad.

Lowell le enseñó lo que debía quitar de un texto, no lo que debía poner. Esto lo aprendió sola, y fueron sus «ficciones» o «momentos líricos» -así los denomina-, que ella desarrolló y que le sirvieron de voz y hasta de cara. Se sentía a gusto en sus imágenes porque en ellas su yo lingüístico se salvaba tanto como ella sufría en el yo real. La poesía -dijo- le ordeñaba el inconsciente. Pero lo que más valoraba de su obra era la poesía religiosa. Y no es extraño porque creía que Dios estaba en su máquina de escribir. Estos 34 poemas, escritos entre enero de 1961 y febrero de 1966, obedecen no a un plan sino a ritmos emocionales. Por eso su autora les dio un orden cronológico: oscilan entre la voluntad de vivir y la de morir y pueden ser vistos como notas de suicidio. Muchas de sus imágenes son psicotrópicas. Hay quien cree que hoy la habría salvado la terapia. Lo dudo, pero está claro la insobornable potencia de su fuerza poética, la retórica solidez de su lenguaje y el ritmo con que articula un mundo oscuro, mágico y cautivador. Como recordó Lowell, profesor de ambas, «Anne Sexton sabía menos que Sylvia Plath, pero era más auténtica». ¿Fue esa autenticidad la que la mató

http://www.abc.es/abcd/noticia.asp?id=11041&num=884&sec=32

jueves, 18 de diciembre de 2008

Vídeos de Anne Sexton

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He subido el vídeo de Anne que proyectamos el pasado 12 de diciembre en el Ateneo. He tenido que partirlo en dos trozos porque youtube no permite vídeos de más de 10 minutos. También he subido el vídeo en el que Viviana representa a Anne a través del comentario y lectura de tres poemas. El traductor sombra, y su biombo iluminado por velas, por deficiencias lumínicas, se queda para quienes estuvieron allí.


Anne Sexton - 1: Contiene Anne con su familia, Anne entrevistada, la lectura del poema "Menstruación a los 40" y su relación con la música a través de una pieza de Chopin (balada nº1).



Anne Sexton - 2: Contiene reflexiones sobre el tema del poema "Querer morir" así como la lectura. Termina con un videoclip. La música es "I will", de Radiohead.



Anne Sexton en español - 1: Contiene el comentario y la lectura del poema "Her kind".



Anne Sexton en español - 2: Contiene el comentario y la lectura del poema "La muerte de Sylvia"



Anne Sexton en español - 3: Contiene el comentario y la lectura del poema "Aquellos tiempos"

domingo, 14 de diciembre de 2008

Anne Sexton en "Encuentros de lecturas", de Santos Domínguez

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Reseña del libro "Vive o muere" en "Encuentros de lecturas":

http://encuentrosconlasletras.blogspot.com/2008/12/anne-sexton.html

El 9 de noviembre, Anne Sexton, la poeta norteamericana que vivió desde 1928 hasta que quiso -octubre de 1974-, hubiera cumplido 80 años. Para conmemorarlo, Ediciones Vitruvio publica en versión bilingüe Vive o muere (Live or Die), que ganó el Pulitzer de poesía en 1967 y que probablemente es el libro más intenso de aquella poeta suicida, amiga de Sylvia Plath y discípula de Lowell. Quitar las reglas y dejar el instante era su propuesta estética. No me guardo nada, su declaración de ética literaria.

La edición es de Julio Mas, que ha hecho la traducción y escrito la introducción y las notas de este Vive o muere, el primer libro completo de Anne Sexton que se publica en España.

La última persona que estuvo con Anne Sexton el día de su suicidio, y una de las dos a las que Anne dedicó este libro, la también poeta y premio Pulitzer Maxine Kumin, ha escrito un prólogo especial para esta edición de Vive o muere. En ese texto emocionado e intenso, su amiga recuerda cómo la conoció en el taller de poesía de John Holmes, que detestaba –como la mayor parte de la crítica de los años sesenta- la temática inadecuada que abordaba Anne Sexton en sus poemas.

Y es que Anne Sexton, como su amiga Sylvia Plath, estaba empeñada en la tarea de conquistar para la poesía nuevos territorios, temas que reclamaban para la mujer un lugar distinto del que le concedía la mentalidad tradicional: el amor recatado, la pasividad ancilar al servicio de la familia, las imágenes idealizadas de la dama petrarquista, distante y espiritual.

Pero la poesía de Anne Sexton, que rechaza la idea del poema como máscara, habla de la menstruación, hace un canto a su útero o aborda su existencia problemática en una actitud paralela a las luchas políticas y a las reivindicaciones sociales del feminismo en los años sesenta.

Lo recuerda en su prólogo Maxine Kumin, cuando afirma:

Cambios brutales han sacudido el mundo intelectual desde aquellos días cuando se creía que las mujeres eran sólo capaces de escribir poemas domésticos, poemas sobre mariposas, la primavera y nubes con forma de corderos. Desde el privilegiado lugar que ocupamos hoy es fácil ver que en el rígido ambiente de la época de Sexton, poemas acerca de la menstruación, la masturbación, el adulterio, el incesto, el aborto o la adicción a las drogas causaran grandes problemas. La mayoría de sus críticos, aunque no todos, eran hombres. Uno escribió que el poema La menstruación a los cuarenta "era la gota que colmaba el vaso." Otra crítica, en el New York Times Book Review, decía: "Sería difícil encontrar una escritora que hurgue tan insistentemente en los aspectos más desagradables y patéticos de la experiencia corporal... "

La amplia introducción de Julio Mas es un análisis minucioso y revelador de las claves vitales y poéticas de Anne Sexton, cuya peripecia vital tiene un evidente reflejo en su obra, aunque no se trate estrictamente de una poesía confesional, ya que la autora se busca a sí misma en el inconsciente de los sueños o superpone la fantasía a una memoria que tiende a disolverse en la fabulación.

Incluso técnicamente muchos de estos poemas – por la importancia que tiene en ellos la imagen y la asociación inconsciente- obedecen a un proceso semejante al de los tratamientos de psicoanálisis a los que se sometió Anne Sexton desde finales de la década de los cincuenta.

Los poemas de Vive o muere los escribió entre 1961 y 1966. Fechados y ordenados cronológicamente, el eje que los vertebra es el debate entre la vida y la muerte con los impulsos autodestructivos como una amenazante sombra al fondo. La misma Anne Sexton explicaba que la decisión entre esas dos pulsiones era lo esencial de un libro que expresaba la entrada en la oscuridad, la indagación en el mundo de los sueños, la posibilidad del suicidio, como en Querer morir, un poema al que pertenecen estas cuatro estrofas, desgarradas y estremecedoras:

No pensaba en mi cuerpo ante la aguja.
Incluso había olvidado la córnea y aquellos restos de orina.
Los suicidas ya han traicionado al cuerpo.

Nacidos muertos, no se matan siempre,
pero deslumbrados, no olvidan una droga dulce,
tan dulce que hasta los chiquillos mirarían y sonreirían.
(...)

Allí, en equilibrio, los suicidas se encuentran,
arrasando fruta, una luna hinchada,
dejando el pan que equivocaron por un beso,

dejando abierto el libro por descuido,
algo no hablado, el teléfono descolgado
y el amor, no importa lo que fuera, una infección.

O en el comienzo de La muerte de Sylvia, donde escribe:

Oh Sylvia, Sylvia,
con una caja muerta de cucharas y piedras,
(...)
con tu boca en la sábana,
en la viga del techo, en la necia oración

Para abrir su segundo libro, Anne Sexton había utilizado esta cita de una carta de Kafka que es todo un resumen de lo que significa para ambos la literatura:

Los libros que necesitamos son aquellos que tienen sobre nosotros el efecto del infortunio, que nos hacen sufrir como sufrimos por la muerte de alguien que queremos más que nosotros, los que nos hacen sentir que estamos al borde del suicidio, o perdidos en un bosque muy lejano a la civilización — un libro debería servir como el hacha para el mar helado que hay en nuestro interior.

Santos Domínguez

sábado, 13 de diciembre de 2008

Recomendación impresdindible: Poemas de amor, de Anne Sexton, traducido por Ben Clark

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No hay noche perfecta, ni por lejanía. A veces las cosas que queremos que salgan mejor son justo las que no salen y éste es un caso de libro. Anoche tuve un fallo imperdonable, que mi insistente conciencia me estuvo machacando toda la noche como podrán aseverar los sufrientes que me acompañaron. Una mala noticia inesperada esa misma tarde trastocó mis planes de agradecimientos, y uno de los dos que llevaba de memoria se me perdió. Así que voy a transcribir lo que quería decir pero no dije:

"Quiero agradecer especialmente a Ben Clark que haya venido esta noche desde Salamanca. A veces parece que algunos poetas se quieren llevar mal con cierta voluntad. En realidad somos tan poquitos y tenemos unos gustos tan parejos que deberíamos apostar por unas relaciones muy distintas entre poetas y no vernos como competidores sino como partes de una construcción más grande que es la poesía. Ben va a sacar a principios del próximo año una tradución del famoso y maravilloso poemario de Anne Poemas de amor. Si cuando leeis Vive o muere tenéis más ganas de seguir leyendo a esta poeta, os recomiendo el libro que Ben va a publicar en Ediciones Linteo. Y si no os gusta, es muy posible que sea porque mi traducción no está a la altura. En ese caso también os recomiendo que compréis el libro de Ben. Gracias compañero."

martes, 9 de diciembre de 2008

Anne Sexton: el 12 de diciembre en el Ateneo

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El próximo viernes 12 de diciembre, a la hora canalla de las 22.30, presentaremos oficialmente el libro de Anne Sexton "Vive o muere" en el Salón de Actos del Ateneo de Madrid. Como algunos ya sabéis, tendremos a Anne tanto a través de la actriz Viviana como a través de un vídeo que nos la mostrará en su domicilio justo después de terminar el libro. Os espero a todos.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Recital de Bárbara Butragueño en la Rafael Alberti

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El martes 9 de diciembre, a las 19,30, en la biblioteca pública Rafael Alberti, (c/Sangenjo, 38, Metro Herrera Oria) la poeta y pintora Bárbara Butragueño recitará poemas, la mayoría inéditos, acompañada al piano por Antonio Albors. Es una buena oportunidad para conocer a esta joven e interesante voz.
 

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