martes, 12 de octubre de 2010

El lobo marsupial


Cuando los ganaderos comenzaron a llegar a la isla de Tasmania a mediados del siglo XIX el territorio estaba repleto de una extraña criatura: el lobo marsupial.

El animal presentaba un número importante de singularidades. Pertenecía a la "subclase" de los marsupiales, animales con un pequeño útero y con un marsupio exterior que sirve para completar el desarrollo de la cría. Además, era carnívoro, cosa extrañísima entre los marsupiales, con la excepción del mal llamado Demonio de Tasmania. De manera extraordinaria, los machos también tenían marsupio, aunque en su caso servía como protección de sus órganos sexuales. Y finalmente su apariencia era más cercana a la de un perro salvaje atigrado que a la de un canguro aunque podía caminar a saltos como éste cuando era necesario. El lobo marsupial también era un superpredador, es decir, no tenía a nadie por encima en la cadena alimenticia, algo que ninguna otra especie de marsupial ha logrado.

Los humanos comenzaron a establecer fincas ganaderas en Tasmania ya en la primera mitad del XIX. El lobo marsupial empezó a ser un problema desde el principio porque atacaba a los animales domésticos importados. Así, se establecieron batidas de caza, premios locales por captura y se llegó a la conclusión de que había que eliminar al animal. El gobierno estableció un sistema de pago de una libra por ejemplar adulto matado y diez chelines por cada cría. El último lobo marsupial fue cazado en 1930 por un granjero. El último ejemplar de la especie murió en el zoo Hobart el 7 de septiembre de 1936. El 10 de julio de ese mismo año, con 59 días de antelación, el gobierno de Tasmania había aprobado una orden de protección al lobo marsupial.

 
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comments

5 Responses to "El lobo marsupial"
  1. José Luis dijo...
    13 de octubre de 2010, 14:46

    Qué pena que no exista la caza al cazador. A eso me apuntaba yo inmediatamente!
    Un abrazo, amigo!!

  2. Julio Mas Alcaraz dijo...
    13 de octubre de 2010, 18:23

    A algunos se nos borró el disfrute de matar por matar, querido José Luis. Eso nos deja en tierra de nadie.

    Me he acordado de un verso de nuestro querido Whitman: "where the buck turns furiously at the hunter".

    Abrazote

  3. Anónimo dijo...
    20 de agosto de 2011, 3:17

    ke triste hasta donde llega la estupidez del ser humano ke horror :(

  4. marcos dijo...
    6 de septiembre de 2011, 14:38

    muy buen articulo me gusta

  5. María dijo...
    20 de febrero de 2012, 20:47

    Yo nunca mataría un lobo marsupial

 

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